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60. «Recordando a Rosario de Acuña», por Víctor Guerra

Leyendo estos días los pizarrones y la propia prensa asturiana  sobre homenajes varios, entre ellos los que hablan de la Hermana masona Rosario de Acuña, (iniciada en tierras alicantinas en la logia de Adopción Constante Alona el 15 de febrero de 1886,)  observo  por algunos comentarios que existe como cierto alzheimer, pues en algunos de ellos se habla de la gran presencia que ha habido este último homenaje que tuvo lugar el 8 de Mayo del  2010 ante lo que fue la casa de la escritora y librepensadora  en Gijón y ubicada en el  lugar conocido como  el Cervigón.

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Entiendo que para cada uno  por distintas razones cada año y cada homenaje le parezca  que sea el de más grato, por el ambiente, por los recuerdos, etc. Pero hay que ser justos con la propia memoria de los Homenajes a Rosario de Acuña, para que al menos quede una cierta constancia de ese quehacer y de esa labor.

Desde el 2004 de la mano del Ateneo Obrero de Gijón y de la Logia Rosario de Acuña. Se recogieron los viejos testigos de antaño, que hoy no dejan de ser para nuestra desgracia un remedo de aquellos grandes homenajes que se le brindaban a la escritora Rosario de Acuña por parte de los obreros gijoneses, que cada 1º de Mayo acudían en tropel hasta la sencilla tumba de Rosario de Acuña, en el Cementerio Civil del Sucu donde las masas obreras, plagadas de socialistas, anarquistas y republicanos, le tributaban a la irascible y gruñona Rosario de Acuña su particular Homenaje.

Nada sabemos de sí las logias acudían en pleno a estos actos proletarios, o le brindaban otro tipo de Homenaje público o privado, nada nos dice al respecto la prensa gijonesa o librepensadora, los diversos estudiosos sobre el tema tampoco nos aportan datos sobre ello.

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Es un tema curioso y hasta interesante, las relaciones de Rosario de Acuña tarjeton_2mayo1con la masonería astur, más allá de que tuviera amistad con los jóvenes cachorros del melquiadismo como Merediz Diaz Parreño,también masón, o con Loredo Aparicio (comunista y masón) o con Cinfuentes (reformista) o con Lamo Jiménez  (masón y compañero de Rosario de Acuña) Sin olvidar al propio Melquíades Álvarez o Eleuterio Alonso.

En las pocas actas que tenemos de dicha época tampoco se habla de Rosario de Acuña. Es todo un misterio esas posibles relaciones, aunque cabe imaginar que en ese naciente siglo XX, la figura y presencia de la masona Rosario Acuña, no debía sentar muy bien a la alambicada masonería asturiana muy caracterizada por la masculinidad, que no era específica de la masonería astur, sino de todo el Grande Oriente Español, y que rompía de algún modo con la tradición del siglo XIX.

Pero volviendo a los Homenajes a Rosario de Acuña, sería bueno abordarlos como materia de estudio, para ver sus evoluciones, sus declives, y para observa como quien fue todo un referente en la ciudad y entre las clases más populares, se vino abajo pasando los años, quedando ante su casa o su tumba un leve rescoldo de aquellos otras peregrinaciones.

Es evidente que con el franquismo estos homenajes eran casi imposibles, y se hacían en pequeños grupúsculos; por otra parte en la naciente democracia había como otros intereses más perentorios, aunque la llama estaba prendida en gentes como Daniel Palacio o los amigos del Ateneo Obrero, o la Asociación de Viudas de la Republica, con las cuales en los años 70 y 80 me acerqué por primera vez al cementerio del Sucu de la mano de Maria de las Alas Pumariño, Presidenta de la Asociación de Viudas … y también recuerdo el entusiasmo de una persona que fue quien primero me habló de Rosario de Acuña, un hombre de pequeña estatura, rechoncho de espesa barba, y siempre calaba boina, era cojo de una pierna que tenía más corta que otra, habitaba en la calle Asturias… Luego ya esas visitas fueron algo más intermitentes hasta desaparecer de mi vida… finalmente se retomé la cuestión del homenaje a través de la Logia Rosario de Acuña en el primer encuentro del 2004.

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Homenaje a Rosario de Acuña en el año 2006

Se dice y escribe que este año 2010 fue el mejor en lo que se refiere al homenaje, podemos decir que cada uno cuenta la feria como le va, o como se la han vendido, pero creo que hay que ser justos con la evolución de estos Homenajes, que arrancan en el año 2004, con una discreta convocatoria, pero de la cual no tengo fotos digitales, pero éramos pocos. Luego en el 2005 ya se hizo toda una campaña de invitaciones y motivaciones para acudir a ese Homenaje, allí estaban gentes de la cultura gijonesa, Sociedad Cultural Gesto, Sociedad Cultural Gijonesa, y otros asistentes entre público y masones de diversas Obediencias. GODF, DH.

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Acto de Homenaje  a Rosario de Acuña en el 2007 con la Alcaldesa  de Gijón Paz Fernández Felgueroso

Aún tengo en la retina  el Homenaje a Rosario de Acuña (2007) por parte del Gran Maestre del GODF, que además de descubrir una placa en el Paredón del Sucu, y el Homenaje a la Fosa Común y al que asistieron cientos de personas, entre ellos muchos masones españoles y franceses, también se visitó la tumba de Rosario de Acuña los cual marcó todo un hito, en tanto que nunca en España se había visto banda masónica.

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Luego se dejó el Cementerio, porque hubo quien creyó que con cambiar de ubicación, peregrinado a la Casa del Cervigón , era todo un signo de modernidad, alterando de esta forma el sentido de Homenaje, que siempre había tenido como marco el Cementerio Civil del Sucu, además tal presencia en el recinto funerario conllevaba a su vez otras reivindicaciones y Homenajes, como era visitar las tumbas de otros Hermanos, que no parecen que se sientan tan cerca de sus actuales homólogos, como es el caso del Gran Maestro de la Gran Logia Regional del Noroeste, Alberto de Lera, nuestra más alta jerarquía que estuvo al frente de masonería astur-galaica y leonesa durante más de 14 años (1922-1934) y al que nunca se la han brindado un solo homenaje; era a su vez una forma de reivindicar la lucha de masones, republicanos, socialistas y anarquistas, y evangélicos en sus luchas por la dignificación de los cementerios, era un homenaje integral e integrador.

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Homenaje a Rosario de Acuña   en el año 2008

Tal vez el homenaje del Cervigón se mueva más en otras bambalinas  más políticas y para titulares de prensa ajenos al Homenaje a Rosario de Acuña, como ha sucedido en este año,  digamos que se va perdiendo el referente y el sentido, y hasta  el norte del acto, no es culpa directa de los convocantes  ni del Ateneo ni de la Logia;  pero hay que empeñarse en que el acto tenga esa esencialidad que no debe ser “molestada” por otras cuestiones ajenas al tributo a Rosario de Acuña.

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Otro año importante para el recuerdo de Rosario de Acuña fue el  2009 donde un Hermano se calaba sin respingos el collar de Venerable y se dirigía a los abundantes, congregados entre los cuales se puede apreciar que abundaban los masones, eso si venidos del otro lado de los Pirineos. De nuevo ondearon las bandas masónicas, y con independencia de la aptitud y receptibilidad de cada uno, el sentido es que como ciudadanos, como masones , podamos tributarle en esas claves un Homenaje a la fiel librepensadora que fue Rosario de Acuña.

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Y así podemos ir repasando año tras año, hasta este 2010, al que no pude asistir y bien lo siento, estaba en Madrid en otro acto ecuménico con Hermanos que ponían en pie un Capítulo  de Rito Francés con el Oriente en Europa, y en el que nos encontramos españoles, franceses y portugueses , pero he he decir  que este año  2010 veo poca gente, o los mismos números de cuando comenzamos  y ello pese a que se dice que hubo una gran asistencia;  no se trata de contar indios, o si un año hubo más o menos, o que felices hemos sido cada año,   sino que debemos hablar de  significados, y tal vez pudiéramos jugar al juego de la “diferencias entre las fotos”, pero este año pese a la digna e importante representación logial, por ejemplo no se aprecian los signos masónicos que presidian en mayor o en menor medida  otros actos del GODF en España y en Francia, o los propios que ha desarrollado la Logia Rosario Acuña… tal vez ser tan reglamentarista, tan discretos nos llevan a estas cosas…

De todas formas habrá que reflexionar , todos, sobre qué debemos hacer para que el Homenaje a Rosario de Acuña  realmente se convierta en un tributo cultural, logial y de la ciudadanía en general, con alguien que durante años fue todo un referente… Si se hace con Jovellanos, porque no hacerlo con Rosario de Acuña

Víctor Guerra . MM.:. del RF del GODF

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58. La avenida que da a la ermita

Coincidiendo con el LXXXVII aniversario de la muerte de la protagonista de esta bitácora, el pasado miércoles se hizo público el fallo del Premio de Investigación Rosario de Acuña que convoca el instituto gijonés que lleva su nombre. Con ésta ya son doce las ediciones de este premio que, según nos cuenta Francisco Alonso Llano, director del Centro y principal responsable de la exitosa trayectoria del galardón, nació en 1998 con el objetivo de «mantener vivo el recuerdo de la vida y obra de Rosario de Acuña […] firme partidaria del progreso de las ciencias naturales y humanas».

Han pasado -como queda dicho- ochenta y siete años, y durante este tiempo la del Premio Rosario de Acuña no ha sido la única iniciativa tomada para honrar su memoria. Casi podemos decir que el proceso se inicia desde el mismo momento en que se conoce la muerte de la librepensadora. Así, el día veintinueve de ese mismo mes de mayo, tiene lugar una velada de homenaje en el Ateneo de Madrid de organizada por la asociación feminista Fraternidad Cívica. Intervienen el periodista Roberto Castrovido, el abogado y político Álvaro de Albornoz, Consuelo Álvarez, el escritor Ramón Pérez de Ayala, y Ester Azcárate; en la reunión se leen diversas composiciones de la homenajeada y del escritor Luis de Tapia, por entonces secretario de la asociación ateneística madrileña.

Es preciso señalar que hubo también quienes -de una forma o de otra- se manifestaron contrarios a estas iniciativas por considerar que la trayectoria vital de Rosario de Acuña no fue, para nada, ejemplar. Veamos:

Unos días después de este póstumo homenaje celebrado en el ateneo madrileño, Fraternidad Cívica envía una petición al ayuntamiento gijonés solicitando que una calle de la villa lleve el nombre de la escritora. Enterados los miembros de la directiva del Ateneo Obrero de la petición, no tardan en enviar un escrito a la corporación municipal adhiriéndose a la solicitud. La comunicación lleva fecha de 10 de junio y se expresa en los siguientes términos:

…conociendo la petición hecha por la asociación de señoras de Madrid, denominada “Fraternidad Cívica” con el fin de que se dé el nombre de “Rosario de Acuña” a una calle de esta ciudad, en recuerdo de la inolvidable escritora de este nombre fallecida recientemente, este Ateneo se adhiere decididamente a aquella súplica, por considerar que los pueblos, si quieren cumplir sus deberes de ciudadanía tienen que dedicar un recuerdo perdurable a los individuos que los honraron.

Si doña Rosario de Acuña no era gijonesa, aquí vivió mucho tiempo y murió dejándonos señalada prueba de sus virtudes y de inteligencia poderosa, hallándosela en todas ocasiones en las luchas por la justicia y la cultura, por cuyas razones todos los gijoneses la miraban como algo propio y adherido al espíritu popular apoyando la iniciativa en la consideración de que el nombre de la escritora debe perdurar “para ejemplo de virtudes y de generosidades, para oferta de gratitud de un pueblo a una individualidad superior.

El escrito termina recomendado el tipo de calle apropiada para tal recuerdo; ni «uno de esos callejones viejos y angostos», ni una de esas calles suntuosas, «donde las lujosas edificaciones de la plutocracia fría y absorbente proclama la antítesis doctrinal de la que sólo amó a los débiles y oprimidos». Lo adecuado sería…

una calle de obreros, de mujeres pobres y tristes de muchachas descalzas, para que todos los días, cuando saliesen de la fábrica y el taller o volviesen de ellos los trabajadores, sintiesen sobre si la caricia de aquel nombre que anunciaba un corazón tan puro, tan rebelde, tan del pueblo…

Las solicitudes efectuadas por Fraternidad Cívica y el Ateneo superan con prontitud los trámites administrativos y unas semanas después, el 24 de julio, se somete a la consideración de la corporación municipal la concesión de una calle de la villa a la ilustre librepensadora. Con tres votos en contra y catorce a favor, se acuerda dar el nombre de “Avenida de Rosario de Acuña” al camino que va del Piles a la Providencia. No obstante, hay sectores que no están por la labor; los tres ediles que votaron en contra de esa solicitud representan a un sector de la población nada desdeñable, que se oponía a cualquier tipo de distinción a quien se había significado tanto en contra de una jerarquía eclesiástica, que contaba con gran influencia en amplias capas de la sociedad. Mientras vivió, nuestra escritora no dejaba indiferentes a los que la conocían, y aún a los que no la conocían directamente; después de muerta, las filias y las fobias se mantuvieron. Y sus detractores eran poderosos.

Conocido el acuerdo, un grupo de vecinos de la zona lindante con el camino al que han puesto el nombre de la escritora, librepensadora, masona… presentó un recurso de alzada ante el Gobernador Civil, con la intención de que se dejara sin efecto la decisión municipal. Tres son los principales argumentos que esgrime la parte recurrente: a) que ayudaron a la construcción y mejoramiento del camino mediante la cesión gratuita de terrenos; b) que la anterior denominación daba información del origen y destino de la vía; c) que no consideran que existan méritos extraordinarios en la persona a quien se quiere distinguir que justifiquen las molestias que iba a ocasionar el citado cambio. Según la prosa administrativa, el recurso había sido interpuesto por don José de la Sala «y otros vecinos», expresión genérica ésta que oculta la existencia de otras personas con mayor significación en la vida ciudadana. Una lectura atenta del recurso nos informa, sin embargo, que entre los recurrentes se encuentran «los herederos del Excelentísimo Señor Conde de Revillagigedo», quienes actúan mediante los oportunos apoderados. Si al renombre de los herederos unimos las referencias que en el escrito se realizan al carácter religioso del camino (no hay que olvidar que, como allí se dice, el punto final del mismo se encuentra en la ermita de la Virgen de la Providencia), el recurso parece adquirir otra dimensión. Por lo visto, el fondo de la cuestión pudiera obedecer no tanto a cuestiones de orden material, como a aspectos de tipo ideológico o religioso. A lo que parece a algunos les parecía demasiado ofensivo que la carretera que conduce a la ermita, llevara el nombre de una persona a la que durante toda su vida han acusado de atea.

El recurso de alzada ante el Gobierno Civil es valorado por la Comisión Provincial competente. En el mes de diciembre, la citada comisión acuerda “que procede estimar el recurso interpuesto por don José de la Sala y otros vecinos de Gijón y revocar el acuerdo aprobado”. En la resolución tomada se asumen como propios la práctica totalidad de los argumentos de los recurrentes. Doña Rosario de Acuña se queda, de esta forma, sin “su” avenida.

El 30 de abril de 1931, unos días después de proclamada la Segunda República, el ayuntamiento gijonés vuelve a las andadas y retoma el acuerdo del verano de 1923, el recurrido. Así es como durante seis años el camino de la Providencia, el que conduce a la ermita, ostentará la denominación de “Avenida de Rosario de Acuña”. En 1937, las autoridades que las armas han legitimado para gestionar el municipio deciden sustituir el nombre por el de “Avenida de Italia”, como homenaje a los soldados italianos que colaboran con los militares sublevados en 1936.

55. ¿Cuánto de masona?

Es indudable que Rosario de Acuña es hoy bastante más conocida que hace tan solo unos años. Gracias al esfuerzo de unos cuantos investigadores, su rastro se ha vuelto más visible y —en consecuencia— cada vez son más los que se interesan por su vida y su obra.; cada vez son más los que conocen alguno de los aspectos más relevantes de su trayectoria vital. Pues bien, si todo parece indicar que esto es así (no tardando, comentaré en esta bitácora algunos aspectos de interés acerca de los millares de internautas que han visitado Rosario de Acuña. Vida y obra o han consultado Rosario de Acuña y Villanueva. Comentarios), no sé cuál sería el calificativo que utilizaría la mayoría para definirla, aunque me inclino a pensar que, entre los rasgos que utilizo en mi último libro sobre ella («Dramaturga, masona, feminista, montañera, poeta, regeneracionista, librepensadora, iberista, avicultora, articulista, puritana, filo-socialista, autodidacta, deísta, republicana, melómana…»), es muy probable que la mayoría se inclinase por «feminista» y «masona», lo cual —y en lo que se refiere a éste último—no deja de ser un tanto sorprendente, por cuanto ni existe constancia de que tuviera una participación activa —más allá de un corto periodo de su vida—, ni su pluma fue pródiga en escritos relacionados con la Masonería.

Con este pensamiento en la cabeza acudí ayer por la tarde a la sede del Ateneo Obrero de Gijón, en cuyos salones estaba programada una conferencia de gran interés para mí: Rosario de Acuña: libre y con buenas costumbres entre las logias de la Francmasonería, a cargo de María José Lacalzada de Mateo. Si el título ya era lo suficientemente sugerente, el nombre de la conferenciante, terminó por convencerme de que la tarde habría de ser muy provechosa, pues había leído algunos de los trabajos de la doctora Lacalzada, y sabía que, además de una especialista en Concepción Arenal, esta profesora de la Universidad de Zaragoza es toda una autoridad en lo que respecta a las mujeres masonas.

No me defraudó. La conferenciante, que había sido presentada por José Bolado, realizó un análisis concienzudo y pormenorizado de toda la trayectoria masónica de Rosario de Acuña: su iniciación en la Logia Constante Alona de Alicante (véase Ingreso en la Masonería); su entrevista con la Infanta María del Olvido de Borbón y Castellvi, y del artículo «Al pueblo masónico», en el que daba cuenta de la misma; de su participación en el Acto de Instalación de las Hijas del Progreso, así como del discurso que pronunció entonces; de la carta que la Logia “6 de abril del 88” dirigió en febrero de 1890 al pueblo portugués…Luego —en lo que podemos considerar la segunda parte de la conferencia— se refirió a la trayectoria seguida por otras mujeres masonas como Belén Sárraga o las hermanas Carvia…

En lo que respecta al tema que nos ocupa, María José Lacalzada de Mateo no hizo ninguna mención que hiciera referencia a una participación de Rosario de Acuña en la Masonería posterior al año 1890. Aunque aquello parecía confirmar que su participación  —al menos de manera pública y notoria— se reducía al periodo 1886-1890, no quise desaprovechar la ocasión y en el periodo de preguntas que se abrió al final de la conferencia le pregunté expresamente si en su larga investigación sobre el tema había encontrado alguna referencia posterior al año noventa. La respuesta fue negativa y entre las posibles explicaciones que se dieron me quedo con la que apuntó Víctor Guerra, un afamado estudioso de la Masonería que se encontraba entre los presentes, quien vino a decir que con el comienzo del nuevo siglo (en el caso de doña Rosario, de no encontrarse nuevos datos, habría que decir que incluso antes) se pierde el rastro de la mayoría de las mujeres masonas, las cuales parecen optar por las asociaciones civiles a la hora de participar en la vida social.

Tras la interesante conferencia de ayer, podemos concluir que ante la ausencia de nuevos datos la participación activa de Rosario de Acuña en la Masonería queda circunscrita al periodo 1886-1890. Después, probablemente defraudada por el fracasado proceso de unificación de las distintas obediencias masónicas que había liderado el Vizconde de Ros o por la propia rigidez de la estructura obediencial de la Masonería—como también apuntaba ayer Víctor Guerra —, lo cierto es que no tenemos constancia de ninguna actividad o de escrito alguno que tenga relación con la Masonería, salvo la mención que realiza al respecto en el telegrama que en 1911 envía a Galdós en apoyo de la Ley del Candado y el segundo de los artículos que con el título «¡Justicia!…¡Justicia!…¡Justicia!» dirige a los Hermanos Masones de Asturias para reclamarles su participación en las campañas contra la Guerra de Marruecos.